Ricart era un irónico de cuidado. Estando en París con Miró, en 1920, visitaban juntos el Louvre, pero no había forma de intercambiar impresiones con él, según confiaba por carta a su íntimo Josep-F. Ràfols: “Caminem plegats llargament i no em diu ni una paraula o bé contesta breument”.
 
Se ve que Miró observaba la pintura antigua como hipnotizado y cuando se le interpelaba soltaba, …

Source: http://www.noticias.com/una-anecdota-de-miro.1412917?diario=la-vanguardia

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